La administración de las aguas minero-medicinales usadas por los balnearios se divide en tres grupos: oral, tópica o inhalatoria.
Los tratamientos hidroterapeúticos, ya sean por ingesta de agua o a nivel motriz, favorecen la capacidad de regulación y estabilización del sistema circulatorio y nervioso. Ayudan a mejorar muchas de los malestares funcionales como el estrés, la revitalización del cuerpo y a la prevención de disfunciones orgánicas.
Se basa en la ingesta de agua. Se usa sobre todo para enfermedades digestivas, dérmicas, hepáticas, renales y biliares, dependiendo de la composición mineral de las aguas.El tipo de agua, la dosis y el momento de la toma deben ser indicados por el médico del Balneario. Suele ser recomendable pasear después de la ingesta, aunque ello variará según el volumen de agua ingerido, la temperatura y la presión osmótica, generada a través del paso del agua por el cuerpo humano.
El empleo del agua de esta forma se debe tanto a sus propiedades minero-medicinales, como a su fluidez, portando medicamentos específicos. La manera más habitual son las duchas nasales para enfermedades respiratorias.
Los minerales que portan las aguas atraviesan la piel, alcanzado el sistema circulatorio. Baños, duchas y masajes son las maneras más normales de aprovechar esta característica, tratando enfermedades del aparato locomotor, sistema circulatorio y dermopatías, dependiendo del tipo de agua. Un ayudante indicará a los pacientes como obtener una mayor sensibilidad en el cuerpo. Esta persona habrá recibido órdenes para realizar las estimulaciones de forma correcta, bajo un esquema concreto y una dosificación controlada. Por ejemplo, el agua fría sirve para regular el calor corporal, y mejorar las dolencias reumáticas. Para las rehabilitaciones físicas es muy usada la piscina, realizando ejercicios específicos dentro del agua.
Los chorros de agua se aplican sobre una parte específica del cuerpo, buscando una mejora. Si se extienden la aplicación a varias partes, con diferentes tipos de chorros se amplia el efecto. El tiempo de aplicación suele ser bajo. Existen dos tipos de chorros:
Efectos:
La actuación de los chorros se centra especialmente sobre la estabilización de la temperatura corporal, actuando eficazmente en los vasos capilares, venas y vasos linfáticos.
Variando el lugar de aplicación, se consiguen efectos diferentes sobre el organismo: si se aplican en la rodilla o muslo actuarán sobre la vejiga, los órganos del vientre y la pelvis...; los chorros de brazos, de pecho y de espalda actúan sobre el sistema cardiovascular y los órganos respiratorios. Si se padece tensiones musculares en la columna vertebral, los chorros caliente o de temperatura ascendente son los más indicados.
Para enfermedades crónicas de las vías respiratorias superiores se usan chorros faciales, ya que logran una activación del metabolismo, así como en el área de los senos frontales.
Consejos:
Los baños pueden ser totales o parciales, dependiendo de las diferentes partes del cuerpo. La principal característica de los baños de los balnearios es que no tienen que llevar ningún aditivo, puesto que los beneficios se obtienen del agua minero-medicinal. Los factores que influyen en la intensidad de estimulación de los baños son: la duración, la extensión de superficie, la temperatura y la fuerza de la reacción personal.
Según las propiedades del agua y la temperatura, los baños logran una estimulación o una relajación, logrando bienestar físico y psíquico. Ésto se debe a que la piel absorbe las propiedades minero-medicinales del agua, penetrando en el torrente sanguíneo, causando efectos similares a los de tomar relajantes, como tisanas u otros medicamentos.
Según las temperaturas de aplicación existen:
La duración recomendada depende así mismo de la temperatura:
Los baños calientes activan la sudoración, espesando la sangre y favoreciendo la eliminación de residuos de las células. Por su contra los baños fríos aumentan la dilución de la sangre, subiendo el nivel de azúcar.
Las personas con problemas cardiacos deben tener cuidado con los baños, ya que el peso del agua influye en las venas y vasos linfáticos, dirigiendo el caudal sanguíneo hacia los órganos internos.